Un sueño de
mi juventud
Cuando cursaba 4º año del secundario
soñaba con construir un velero personalmente e ir navegando hasta
Centro América, recuerdo que estaba en una clase de matemáticas
y en la parte de atrás del cuaderno tracé la derrota hasta
allí, calculando el tiempo que tardaría y por los lugares
que pasaría.
Aunque yo también pensé en aquel momento que era solo
una fantasía, con el tiempo se fué transformando en un
camino a recorrer para lograr el objetivo. Se transformó en el
eje de mi vida y cada cosa que hacía o decisión que tomaba
tenía que ser parte del camino.
A fines del año 1981 me radiqué en Bahía Blanca
y aunque fue por cosas de la vida, estaba contento porque era una ciudad
con puerto, trabajé duro muchos años hasta que pude levantar
cabeza (como se dice vulgarmente) y en el 86 compré mi primer
velero, realicé el curso de timonel en el Club Náutico
Bahía Blanca y ahí empezó la realización
de mi sueño, seguí trabajando duro pero ahora ya veía
en el horizonte la posibilidad de concretarlo.
En el año 93 empecé la construcción del “JESY
II” y esto ya fue empezar a vivir aquel sueño. Esta parte
figura en esta misma página en Barco / Construcción.
Luego vinieron los viajes y regatas, los que me prepararon para esta
travesía. En una ocasión cuando me hacían una nota
dije; que con la regata a Sudáfrica me sentía más
cerca de realizar mi sueño. Muchos habrán pensado: ¡el
cruce del Atlántico Sur es más importante que navegar
hasta Centro América!, pero para mí, la meta era llegar
a St. Croix al sudeste de Puerto Rico. Al realizar este emprendimiento
tengo que pasar por ahí, así que cumpliré mi sueño.
Transmitir esa pasión
a la juventud actual
No sé lo que le pasa a la juventud
actual, cuando yo era adolescente deseaba conocer la torre Eiffel, la
torre de Big Ben o el Mar Mediterráneo, hoy en día ni
siquiera saben donde está.
Me voy a sentir muy feliz si puedo transmitir a través de este
emprendimiento esa pasión por conocer el mundo, seguramente,
hace muchos años los libros desarrollaban esa pasión,
ya que no existían los medios de comunicación que existen
hoy, no obstante no tienen el interés de usar esos medios para
conocer el mundo.
Los que participen en el trabajo de investigación o asistan a
las exposiciones saldrán interesados en el tema y al menos van
a tener claro los datos de las ciudades hermanas.
Si me entero que un adolescente al menos, empezó a tener deseos
de conocer el mundo y se lo planteó como meta al ver este emprendimiento,
tendré la satisfacción de saber que valió la pena.
La unión de los pueblos y sus costumbres
Nuestros pueblos tienen en común
varias cosas: Similitudes en las ciudades y los puertos, fermanos que
se radicaron en Bahía Blanca y Bahienses que se radicaron en
Fermo.
Mis abuelos vinieron de Italia, de Chieti, muy cerca de Fermo, cuando
yo era chico me gustaba escuchar lo que contaban de sus pueblos, esos
paisajes viven en mi mente y esa tonada que cuando escucho a un Italiano
me quedo a escuchar con melancolía.
Que lindo va ser cuando pueda hablar o mostrar imágenes de Bahía
en las ciudades hermanas, contar como es aquí y transmitir eso
que no está en los libros, esa sensación cotidiana. Que
ellos puedan palpar el calor humano de nuestra gente en esta embajada
itinerante que será: El “JESY II”, los trabajos de
investigación, los folletos, películas y productos de
Bahía Blanca.
Traeré de las distintas ciudades material y todas las vivencias
para transmitirlas, especialmente a la juventud y los chicos, de la
misma manera que lo hicieran hace muchos años mis abuelos.
Ser útil
a la comunidad
Cuando llegué a Bahía Blanca
era una ciudad de servicios: Universidades, Tribunales, Teatros, Comercios,
Puertos cerealeros y muy poca industria, hoy en día tiene un
potencial enorme.
Puedo decir que la veía crecer día a día: Vi dragar
el canal de acceso y el puerto para transformarlo en el primer puerto
de aguas profundas de la Provincia de Bs. As., vi crecer las empresas
del Polo Petroquímico, vi agrandarse la ciudad para el nordeste
cambiando su imagen, aggiornándose a los nuevos tiempos, también
sé de la otra Bahía Blanca que no es tan pomposa, pero
es muy importante: La mediana y pequeña industria Bahiense.
Los excelentes ingenieros recibidos en las Universidades y la comunicación
fluida con el mundo fueron la amalgama perfecta para empezar a producir
productos a nivel internacional.
Tenemos industrias distribuidas por la ciudad y en el parque industrial,
todos en condiciones de exportar y hoy en día si no se piensa
en el comercio exterior es muy difícil subsistir, dado el bajo
consumo interno. El puerto, al lograr el acuerdo con la línea
naviera portacontenedores facilita la operación.
Fui formado en una Escuela de Educación Técnica, por lo
tanto me apasiona la industria, siempre pensé que una comunidad
progresa si se industrializa y Bahía Blanca lo esta haciendo.
Si con este viaje puedo aportar mi granito de arena y favorecer a la
industria local, logrando que a partir de las exposiciones que realicemos
en las Ciudades Hermanas comience un fluido intercambio comercial, será
el broche de oro para aquel proyecto que nació hace 27 años.
Yo llevaré conmigo “EL ESPIRITU
DE BAHIA BLANCA”, los invito a que sean tripulantes invisibles
y me acompañen en esta aventura a través de la página
en Internet.
Gracias comunidad de Bahía Blanca, los llevo en mi corazón.
Emilio Jorge Reynoso